sábado, 22 de abril de 2017

Exitoso evento patriotico

El pasado martes 11 de abril, en el Complejo Juan Felipe Ibarra, se llevó a cabo la Charla de Nicolas Kasanzew, organizada por el Circulo Nacionalista de Santiago del Estero, conjuntamente con los Veteranos de Guerra de nuestra provincia.
El invitado, un notable periodista patriota, habló en la misma de su experiencia en Malvinas, durante la guerra de 1982. Ante una nutrida concurrencia narró emotivos episodios de heroísmo protagonizados por nuestros soldados, suboficiales y oficiales; y se pronunció duramente en contra de los traidores que tuvo y que tiene la justa causa de Malvinas.
Cabe destacar que el evento tuvo una amplia cobertura en los medios masivos de comunicación local, ante los cuales Kasanzew no solo reivindicó la Gesta, sino que aprovecho para lanzar una dura pero certera critica a personajes nefastos como Hebe de Bonafini.
Todo concluyó con un cálido homenaje a los veteranos allí presentes y con un informal pero fructífero encuentro de camaraderia.
Compartimos aquí algunas postales de esta patriótica noche.

El invitado ante un publico atento

lunes, 3 de abril de 2017

El nacionalismo santiagueño recordó la gesta de Malvinas.

En la noche del 1 de abril, un grupo de dirigentes y adherentes del Circulo Nacionalista de Santiago del Estero participaron de la yá tradicional vigilia del dos de abril que realizan los veteranos de guerra de nuestra provincia frente al monumento que recuerda la Gesta patriótica de 1982.
El acto contó también con la presencia de efectivos del Ejercito Argentino y de la Policía de la Provincia.
En el transcurso del mismo, representantes del Circulo Nacionalista colocaron una ofrenda floral en homenaje a los caídos durante el conflicto con el usurpador britanico. Acto seguido, el presidente de nuestra organización, el contador Enrique Marañon, invitado por las autoridades del Centro de Veteranos de Malvinas, pronunció unas emotivas palabras en homenaje a nuestros héroes las cuales fueron seguidas con sumo interés y efusivamente aplaudidas. A continuación se transcriben las mismas…

A los veteranos combatientes de la Guerra de Malvinas;
A todos los Camaradas y Compatriotas aquí presentes.-
Como Presidente del Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, desde lo más profundo de mi corazón extasiado por el gozo de recordar juntos a Uds. la última gesta anti-colonialista que nuestro país llevó a cabo hace 35 años atrás, que fue la recuperación de la soberanía nacional de las Islas Malvinas e islas del Atlántico Sur; a través de una magnifica operación anfibia, que el extinto Coronel Seineldin bautizo como “Operación Rosario”, demostrando así su profunda convicción mariana, que en todo momento de la guerra puso al resguardo de nuestra amada Virgen María, la vida de sus soldados.
Si bien fue una operación incruenta para el lado ingles, la misma se cobraría la primera vida de las 649 que aún restarían producirse a lo largo de los 74 días de conflagración. He aquí nuestro recuerdo al Capitán de Fragata Pedro Giachino, primer mártir de esta guerra.
Quien le habla, en aquel entonces, cursaba el segundo año de primaria, y tengo que decir que nunca me olvidaré como los abrazos, los vítores y tantas banderas celeste y blanca, danzaban al compás de los cánticos que celebraban semejante noticia.
El país había recuperado por la fuerza lo que le fue quitado por la fuerza y esa acción fue legitimizada por el pueblo reunido en Plaza de Mayo donde el Sentimiento Nacional rugía como un león: MALVINAS ARGENTINAS!!!, muy distinto al sentimiento de hoy donde Malvinas en vez de llenarnos de orgullo, genera debate y permanente confrontación. Más que unirnos nos han dividido, y esto producto de quienes buscan menoscabar el esfuerzo de los valientes jóvenes que sin la debida preparación pero con un tremendo coraje y audacia, sufrieron todo tipo de privaciones y desventuras dando cara al enemigo. FUERON AUTÉNTICOS SOLDADOS Y NO CHICOS DE LA GUERRA.
Estamos convencidos que Malvinas fue una guerra justa, con oficiales y suboficiales que junto a la tropa conscripta, dieron todo hasta la última gota de sangre, luchando no solamente con un enemigo tecnológicamente superior sino también con generales ineptos que ni siquiera cumplieron con su deber de estar en primera linea. Fueron unos burócratas de la guerra, que malgastaron el espíritu de combate y el coraje del soldado argentino, que con muy poca instrucción militar y recursos bélicos, hicieron grandes proezas.
Párrafo aparte merece la mención de los soldados profesionales como la Compañía de Comandos 601 y 602, el Batallón de Infantería de Marina 5, los Regimientos 7, 4, 12, 25, y tantos otros más, que dejaron bien el alto el honor militar argentino, junto con nuestra extraordinaria Aviación que pusieron en jaque a la tercera flota del mundo después de EEUU y la Ex-URSS. GLORIA Y HONOR A NUESTROS HALCONES DE MALVINAS!!!
Cuando después de la batalla de Vuelta de Obligado en 1845, el Gran Capitán de los Andes, el Gral. San Martín, entregara su sable al Brigadier Gral. Don Juan Manuel de Rosas por su decidida defensa de la Soberanía Nacional, en su misiva diría:
” Los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca”
Hoy en este lugar, ante este monumento, le decimos a las generaciones futuras que no sean empanadas, que no se dejen comer por la cultura extranjera que les va quitando su identidad nacional, su patrimonio cultural y su espiritualidad cristiana.
Miren a nuestros Héroes que hoy recordamos, porque ellos son las semillas que darán frutos para engrandecer la Nación Argentina y poder recuperar la dignidad y el respeto que se supieron granjear los 649 soldados argentino, que están en Darwin esperando una respuesta.
NO LE DEMOS LA ESPALDA A NUESTROS HÉROES Y DIGAMOS TODOS JUNTOS POR DIOS Y LA PATRIA!!!! MALVINAS ARGENTINAS!! MALVINAS VOLVEREMOS!!! VIVA LA PATRIA!!!


jueves, 26 de enero de 2017

Donald Trump, una variante del Sistema

No nos hagamos ilusiones, el recientemente electo presidente de esa Republica de herejes y masones ubicada al norte del rio Bravo, Donald Trump, no es un político anti-Sistema, ni el sepulturero del Atlantismo pro-sionista, como algunos creen.
Que no haya sido el favorito del establishment, es otra cosa. Pero este nuevo ocupante de la Casa Blanca es un hombre que vivió dentro del Sistema, y del Sistema. Y seguirá así; basta ver sus antecedentes.
Lo que pasa es que este hombre es esencialmente un pragmático, en el peor sentido del término, es decir una persona a quien en nada le interesan el Bien o la Verdad y que hace solo lo que le conviene a sus intereses. El pragmatismo fue su norma de conducta en la vida privada, y lo es en la política.
Por eso en su campaña electoral hizo todo lo que consideró que le era útil para llegar al poder; y ahora, no quepa ninguna duda, que hará todo lo que sea necesario para conservarlo. De modo pues que no existe ninguna posibilidad de que cumpla con sus promesas electorales, al menos aquellas que podrían afectar la “estructura de poder mundial”. 
Un ejemplo del pragmatismo de este multimillonario atorrante  es su postura respecto al aborto. De un día para el otro, cuando pensó que le convenía ganarse los votos de los norteamericanos pro-vida, dejó de ser abortista para convertirse en antiabortista; por lo que no sería extraño que mañana mismo –a tenor de las exigencias de la política- pueda volver a cambiar su opinión.
Y lo mismo en cuanto a la economía, las finanzas, y la política internacional; en esto también todo huele a oportunismo. En efecto, ante un cada vez más creciente número de personas disconformes con el funcionamiento del Nuevo Orden Mundial; Trump tuvo la perspicacia y –hay que reconocerlo- la osadía de lanzar algunas consignas políticamente incorrectas; sin embargo no existe ninguna posibilidad de que este vaya a cumplir con sus dichos, por la sencilla razón de que detrás suyo ya se perfilan como miembros de su futuro gabinete reconocidos hombres del poder financiero internacional y del sionismo.
Se dirá que Hillary Clinton, su contrincante en la carrera presidencial, era de terror, que era el peor escenario. Es cierto, esa bruja abortera fue la opción preferida de los banqueros y de la izquierda progresista. Por algo los grandes medios de comunicación hicieron todo lo posible para promocionarla y para defenestrar a Donald Trump.
Sin embargo se debe tener en cuenta que las elites que conforman el Poder Mundial no ponen las fichas en un solo lado; actúan siempre dialécticamente y controlan las opciones que se presentan dentro del Sistema; de modo que gane quien gane su hegemonía se mantenga incólume. Por lo tanto no parece posible que en esta oportunidad hayan abandonado un procedimiento que siempre les dio resultado, menos en un momento en que la globalización unipolar en la que estamos inmersos enfrenta el desafío del surgimiento de un mundo multipolar, no es este el momento para que la plutocracia usuraria internacional venga a perder el control del país que mejor sirve a sus intereses. Eso no puede suceder, al menos tan fácilmente.
En definitiva, en nuestra opinión, el nuevo presidente de los Estados Unidos no es más que una variante atípica del Sistema, que en virtud de su pragmatismo esencial podrá alternar entre la receta neoconservadora y la progresista pero eso sí, nunca “sacará los pies del plato”.


                                                                                Edgardo Atilio Moreno

miércoles, 25 de enero de 2017

La Argentina bajo un doble ataque*

Publicamos aquí, una editorial del periódico "Milo", editado por el Circulo Nacionalista de Sgo del Estero, y que corresponde al numero 7, de Julio del 2012. Lo hacemos por que a pesar del tiempo transcurrido, ella contiene conceptos actuales y aplicables al actual gobierno del presidente Mauricio Macri.
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Una doble agresión viene padeciendo la Nación Argentina de la mano de los Kirchner.

La primera de ella arremete contra el alma nacional, pervirtiendo nuestra cultura, trastocando nuestros valores, y destruyendo la célula básica de la sociedad. La segunda, arrasa a la Nación en lo material, saqueando sus recursos económicos y subordinándonos a los intereses de la extranjería.

Es cierto que este embate contra la nacionalidad tiene hondas raíces en el tiempo, sin embargo lo que aquí queremos subrayar es que precisamente desde que el siniestro matrimonio K asumió la conducción de los destinos patrios, este proceso de destrucción de la Argentina entró en su fase final, y hoy se encuentra a punto de alcanzar su máximo objetivo: la aniquilación y la disolución total de nuestra Nación.

En el primero de los órdenes consignados, el gobierno esta a punto de perpetrar un tremendo golpe en contra de la institución familiar mediante un proyecto de reforma del Código Civil que se inspira en el más crudo progresismo anticristiano. De concretarse dicha iniciativa la familia dejará de existir como tal, y se pasará a llamar familia a cualquier cosa, a cualquier unión pasajera, producto del libertinaje y de la degeneración.

En efecto -según se ha adelantado-, con la nueva legislación ya no habrá más padres y madres, sino simplemente relaciones filiatorias; los hijos podrán ser anotados con cualquier apellido, y si no hay acuerdo al respecto se precederá a un ridículo sorteo. En el matrimonio ya no se hablará mas de hombre y de mujer, solo de contrayentes; y entre estos ya no existirá mas el deber de fidelidad; en consecuencia la figura del adulterio desaparecerá, y nadie considerará malo algo que la ley permite. Los divorcios serán “express”, las personas se podrán divorciar cuando así lo quieran, sin tener que demostrar nada y sin mayores tramites. Cualquier unión convivencial de parejas no casadas tendrá los mismos efectos que el matrimonio. Todo esto entre otras “conquistas” de igual tenor.

Es por ello que, en su programa “Claves para un mundo mejor” del día 21de abril, Mons. Aguer dijo: “lo que se esta proponiendo es una nueva estructura de la sociedad argentina”; y no exageró para nada el señor arzobispo, estamos ante un proyecto ingeniería social que avanza a pasos agigantados hacia la disolución del orden natural en la organización social. Quiera Dios que todos los pastores estén a la altura de estas circunstancias.

En el segundo frente en que nuestra Patria es agredida, es decir en el plano político y económico, uno de los temas que más acaparó la atención pública últimamente es el de la estatización de YPF.

Al respecto, y antes que nada, digamos lo siguiente: los nacionalistas siempre sostuvimos que los recursos energéticos estratégicos deben ser de propiedad exclusiva del Estado, y que por ende deben estar bajo su control.

Ahora bien, lo que esta por hacer el gobierno no tiene nada que ver con lo arriba expresado. Ni el petróleo será de los argentinos, ni YPF volverá a estar bajo el control del Estado nacional.

En efecto, si bien el gobierno expropiará el 51 % de las acciones de Repsol (dejando a salvo las acciones del grupo Esquenazi, del cual se sabe que esta ligado a los Kirchner), no obstante ello, casi la mitad de esas acciones pasaran a estar en manos de las provincias, con lo cual el Estado nacional solo tendrá el 26 % del total de las acciones de la empresa.

Y lo que es mas grave, YPF esta vaciada, es decir al borde  de la quiebra, tal como el gobierno mismo lo reconoce (obviando su responsabilidad en ello) pues Repsol giró todas las ganancias al exterior y no hizo las inversiones que debía haber hecho; por lo tanto ¿de donde saldrá el dinero para reactivarla? obviamente de capitales extranjeros que lógicamente tomaran el control de la empresa.

Entonces ¿de donde este interés del gobierno por expropiar parte de YPF, siendo que los Kirchner fueron unos de los principales promotores de su anterior privatización? Obvio que la razón es la misma que los inspiró antes: pretenden volver a saquear los dineros públicos y mantenerse en el poder con el favor de los centros financieros internacionales.

Todo esto costará muy caro a los argentinos; y así lo denuncia el licenciado Hector Giulano (24/04/12): “haciéndose cargo del paquete mayoritario de YPF, el Estado cargará una triple deuda publica nueva: los pasivos acumulados bajo la gestión Resol-Eskenazi (unos 9.000 millones de dólares), el futuro financiamiento del plan de inversiones incumplido por Repsol (30.000 millones de dólares) y las eventuales indemnizaciones a la firma española”.

Como se ve, un negocio redondo para los grupos financieros internacionales y para los rapiñadores que están en el gobierno. Lo más lamentable es que todo ello se hace agitando hipócritamente la bandera de la soberanía energética.

Pues bien a los nacionalistas estos impostores no nos engañan, ni nos amordazan; y mientras podamos seguir denunciándolos la Patria aun se mantendrá viva y con  esperanzas. Dios premiará este testimonio macho, con la alborada de un nuevo amanecer.


                                                                                                    Edgardo Atilio Moreno



*Editorial Revista Milo Nº 7, julio del 2012

viernes, 23 de diciembre de 2016

EL NACIONALISMO HOY

Si uno busca realizar un balance, como buen contador os digo, que lo que está pasando con el Nacionalismo Argentino, ya en vísperas de culminar este 2016, se puede decir que es altamente positivo y a la vez bastante esperanzador.

Primero porque el Nacionalismo ya no es una palabra asociada solo a una parte o etapa de nuestra historia nacional ( allá a comienzos y mediados del Siglo XX), y que después terminó muriendose. No!, el Nacionalismo hoy esta vivo, y con nuevas expresiones, o digamos vertiente, que aquí sucintamente enunciamos:

A) Una que busca escalonarse políticamente en el 2017, con su máximo referente Alejandro "Kalki" Biondini. Un hombre formado en el peronismo de los 70, en los cuadros de la "JP", organización en la que llegó a ser su Secretario General; que pasó por persecuciones políticas, proscripciones y hasta la prisión misma. Figura mediáticamente controversial, denostada por el "establishment", pero que sin embargo ha logrado conquistar en las últimas elecciones para la Jefatura de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una buena cantidad de votos proveniente de un sector del electorado proclive al pensamiento nacionalista y al espíritu del Partido "Bandera Vecinal". Esta organización busca ahora extenderse en el territorio nacional para lograr la posibilidad de lanzarse en todo ese distrito en las elecciones del 2017. Para ello cuenta con un muy importante medio radial, como FM Alerta 24, y con medios gráficos como Revista "Bandera", más el apoyo por supuesto de una nutrida dirigencia, por sobre todo joven.

B) Otra vertiente es la encabezada por dos reconocidos analistas de la política interior del país y de la geopolítica del mundo, con un discurso del denominado "políticamente incorrecto", que en definitiva es el constantemente atacado por el Régimen; ellos son Enrique Romero y Adrian Salbuchi. Estos plantean un proyecto quizá a más mediano plazo, al que han denominado "Proyecto Segunda República", en donde obviamente el Nacionalismo es la piedra angular de esta propuesta que también, gracias al apoyo del canal de internet TLV1 (Toda la Verdad Primero) más una acabada serie de libros formulados por la excelente pluma de Salbuchi, dan el marco que permite la difusión de un proyecto que quizás pronto busque los réditos de un posicionamiento político. Hay que aclarar que su prédica se encuentra muy arraigada también en el espíritu de la Doctrina Peronista, la que se traduce aquí muy claramente.

C) Por último tenemos a la C.A.N. (Confederación de Agrupaciones Nacionalistas). Una expresión política que nació gracias al trabajo mancomunado de diferentes organizaciones nacionalistas (llámese agrupaciones, centros o círculos) de la capital y del interior del país, y que de alguna manera dio respuesta al clamor de muchos camaradas por contar con una sólida estructura que los contenga y con una conducción orgánica que permita un trabajo coordinado. Es decir que la CAN responde, no a una persona, sino a un órgano de conducción, con una linea de pensamiento y de acción unificada, cosa que en el Primer Congreso Nacionalista realizado en Santa Fé, quedó bien evidenciada. No existe aún en ella un espíritu partidario, pero sí se reafirma en esta expresión la convicción de que ha llegado el momento de que el Nacionalismo despegue de su letargo y realice una tarea netamente política.

Por supuesto que existen otras líneas de pensamiento nacionalista, y otras organizaciones, pero estas tres son las que más repican ya en este casi finalizado año del Bicentenario de la Patria.

Ahora queda el enorme desafío de ver si estas vertientes se pueden unir o no.

El que suscribe, quien nunca cree en la casualidad sino en la causalidad Divina, deja en manos de Dios lo que vaya a suceder, y ruega que Su Providencia permita que al Nacionalismo triunfe en esta bendita patria, porque lo que para el hombre es imposible, para Dios no lo es. Veremos que pasa en este 2017.


Enrique F. Marañón

lunes, 19 de diciembre de 2016

Presentacion del libro Jordan Bruno Genta y la gesta de Malvinas

El Circulo Nacionalista de Santiago del Estero tuvo el honor de organizar el pasado viernes 9 de diciembre la presentación del libro "Jordan Bruno Genta y la gesta de Malvinas", del camarada licenciado Sebastian Miranda. La misma se realizó en el salón de la biblioteca Agustin Alvarez, y a pesar de que la lluvia torrencial de ese dia conspiró contra la asistencia del publico, una muy interesada concurrencia disfrutó de la conferencia brindada por el autor.
Compartimos aquí algunas fotos de la jornada.
Sebastian Miranda en el Nuevo Diario

Presentación del libro
El conferencista
Almuerzo del autor con autoridades del Circulo
cena de despedida
Parte del publico 
El autor firmando y dedicando su obra
vista de la concurrencia

jueves, 1 de diciembre de 2016

ARGENTINA, SU DERRUMBE: de “Colonia prospera” a “Factoría decadente”

Por: Walter Beveraggi Allende

Podemos dividir la historia argentina en tres grandes  periodos:
1)      La lucha por la independencia (1810-1852)
2)      La dominación británica-liberal (1852-1946)
3)      El yugo sionista (1946…)

La lucha por la Independencia: 1810 - 1852
Nosotros, los argentinos comenzamos nuestra lucha contra los británicos antes de haber alcanzado la categoría formal de Nación independiente.
En 1806 y 1807, el gobierno británico llevó a cabo dos invasiones sucesivas de nuestro territorio, cuando éramos aun una dependencia de la Corona española, y Buenos Aires la cabeza del Virreinato del Rio de la Plata.
Podemos afirmar que el pueblo criollo de Buenos Aires y sus zonas aledañas, al margen de la actitud del propio Virrey y de las tropas coloniales españolas, adoptó una actitud de orgullo nacional, frente a los invasores británicos. Además, los británicos, no obstante haber traído un elevado número de tropas altamente seleccionadas, fueron plenamente derrotados por el recién organizado ejército criollo, que se apoderó de las banderas y estandartes de los británicos, y las conserva hasta hoy como un trofeo nacional.
Llama la atención que un soldado profesional francés, Santiago de Liniers, se convirtiera en el organizador y cabeza del ejército nativo.
Pensamos que en la lucha contra los invasores británicos, estaba en juego algo más, que el mero rechazo de un agresor extranjero.
Los argentinos, como casi todos los hispano-americanos, recibimos de la colonización española lo esencial de nuestra personalidad e inspiración; particularmente la Fe Católica y una ardiente devoción por la grandeza moral y espiritual. Sumado a ello, el régimen colonial español no fue uno de desaforada opresión y despojo.
Por el contrario, la tradición británica, desde el surgimiento del Protestantismo y particularmente el crecimiento de la masonería, durante el siglo XVIII, se había convertido en una fuente de subversión liberal, anti-religiosa, y especialmente anti-católica. Esta posición liberal, materialista, había fructificado ya en la Revolución francesa de 1789 y había influenciado a la monarquía española, desde fines de la misma centuria.
Como consecuencia de ello, desde el comienzo del movimiento independentista en Buenos Aires, antes de la Revolución de mayo de 1810, cuando se estableció un gobierno nacional, dos fracciones estaban irreconciliablemente enfrentadas: 1) los tradicionalistas, grupo católico vigorosamente antimasónico, que favorecía una política de proteccionismo a favor de la industria y de las artesanías locales; y que también apoyaba un sistema político de “federación de los estados provinciales”, antes que un gobierno centralizado (de ahí que se llamara a sus miembros “federales”). 2) los liberales, un grupo pro-masón y pro-británico, que favorecía el “libre-comercio, y todo aquello que pudiera facilitar la infiltración y la “protección” inglesa de las nacientes naciones hispanoamericana; y que estaban también a favor de un gobierno centralizado, llamados por eso “unitarios”.
Los británicos, enteramente derrotados –según dijéramos antes- en sus intentos de invasión, procedieron entonces a infiltrar los sectores cultos de las clases alta y media, asociando astutamente el espíritu de independencia nacional con propuestas liberal-masónicas, acompañadas de la promoción del “libre comercio”, que favorecía sus planes comerciales en el “Nuevo Mundo”, y que atraía también a muchos comerciantes que vivían en Buenos Aires, el puerto principal de Sud América.
El soborno, la ideología liberal, la masonería y la intriga al por mayor, fueron así las herramientas principales mediante las cuales los británicos contribuyeron a desmembrar el antiguo Imperio Español, y a ganar a través de títeres nativos el control de las logias y de los partidos políticos. Cuando todo ello no era suficiente para alcanzar sus objetivos, la intervención armada directa se dispensaba sin demora, en favor de sus aliados nativos, alguna vez en coincidencia y colaboración con intereses imperiales franceses, tal como ocurriera en más de una oportunidad en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, durante el siglo XIX.

La Colonia prospera: 1852 – 1946
Hacia 1852, el gran caudillo federal, don Juan Manuel de Rosas, quien había gobernado durante casi veinte tormentosos años como un verdadero nacionalista, fue derrotado por una alianza integrada por un buen número de argentinos unitarios, por tropas brasileñas, financiadas por los británicos, y hasta por un aventurero italiano y mercenario liberal, Giusepe Garibaldi, actuando las logias masónicas como “lazo de unión” entre todos estos heterogéneos socios.
De esta manera, a partir de 1852, se concretó la “Organización” institucional de la República Argentina, bajo la promoción y tutela de un grupo considerable y poderoso de masones liberales que operaban bajo la dirección de la Gran Logia británica.
Corresponde aclarar a esta altura que, si hacemos una referencia más bien extensa a la influencia británica en el desenvolvimiento histórico de Argentina, ello se debe a que –Gran Bretaña ha desempeñado desde el siglo XVIII un rol prominente como “punta de lanza” del movimiento sionista mundial, y esta organización ha asumido una influencia decisiva en los asuntos argentinos, en las últimas décadas, tal como lo veremos más adelante.
Estrictamente dentro del molde del “interés británico”, la economía argentina se desarrolló a un ritmo considerable. Se considera que, entre 1875 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial; Japón y Argentina fueron los dos países que alcanzaron una más alta tasa de crecimiento (en el caso de Argentina, algo así como el 5%, acumulativo por año).
Es interesante hacer notar que las dos guerras mundiales tuvieron el efecto de un estímulo imprevisto para la industrialización nacional. Dado que las importaciones eran difíciles o aún imposible de obtener con motivo de la guerra, hubo que desarrollar rápidamente alguna suerte de industria local, a fin de proveerse de aquello que resultaba prácticamente imposible de obtener en el exterior. Y la ingeniosidad de la gente, unida a la perspectiva de buenas ganancias, hicieron el milagro de impulsar una industria nacional que se gestó al margen de la voluntad y preocupación de todos los gobiernos argentinos, desde 1852.
Para corroborar este criterio bastará decir que, después de la considerable diversificación económica y desarrollo industrial alcanzado durante la primera guerra mundial, el gobierno nacional no hizo nada para preservar el progreso logrado y aun trató de desandar en esa materia todo lo que le fue posible.
De cualquier manera, la economía argentina evidenció un firme y destacable crecimiento, desde 1852 hasta fines de la segunda guerra mundial. La cría de ganado y la producción agrícola aumentaron hasta el punto de que Argentina pasó a ser conocida como el “granero del mundo”. Las reservas monetarias eran elevadas, la moneda circulante fue por largos periodos convertible a oro a una tasa fija (patrón oro incluido) y la estabilidad de los precios era tan notable que el comportamiento del correspondiente “numero índice” resulta favorecido aun en comparación con el de las naciones más industrializadas del mundo.
Aunque Argentina era, económicamente hablando, un “país periférico” –ello es, una especie de satélite de las naciones más desarrolladas- había alcanzado un alto grado de bienestar, con un ingreso “per cápita” muy por encima del nivel medio mundial, y un grado muy ponderable de progreso cultural y social.
Todo este cuadro al que me estoy refiriendo es el que me permite calificar a aquella Argentina como una “colonia prospera”. Hasta entonces, sin embargo, no se habían planteado serias interferencias contra la nación, fuera de aquellas encaminadas a mantener el estado colonial. Y este había sido establecido con la cooperación de una clase dirigente compuesta por liberales, masones, y una oligarquía terrateniente opulenta, que no se preocupaba por el progreso de las masas populares.
En lo que se refiere a los logros económicos alcanzados, no fue difícil ni meritorio llegar a ellos. La riqueza natural del país, unida a una población bien dotada e industriosa, hicieron el progreso relativamente fácil. Por añadidura, una política de crédito abundante y barato, destinada a incrementar la producción, fue el complemento necesario.

El derrumbe de la prosperidad argentina
En líneas generales, Argentina era una nación prospera hacia fines de la segunda guerra mundial, llena de posibilidades de convertirse en unos pocos años en un verdadero “poder mundial”, tal como una brillante personalidad norteamericana –el Sr Archibald Mac Leish- me lo dijo hace unos 30 años atrás.
Argentina había logrado un progreso sustancial en materia de industrialización durante la guerra, como único medio de proveer la demanda interna, en momentos en que la importación de bienes se había tornado prácticamente imposible, y había acumulado también grandes créditos contra países extranjeros, especialmente contra Gran Bretaña, por la provisión de alimentos durante la guerra.
Sin embargo, el curso que argentina siguió, de 1946 en adelante, fue completamente distinto.
En 1946, un demagogo inescrupuloso –el general Juan Perón- fue democráticamente elegido para regir los destinos de la Republica, y esta sórdida personalidad, que se auto-promovió como un temperamento independiente, nacionalista, que había de prestar especial  consideración a las necesidades de los trabajadores y de los necesitados, pronto se convirtió en un dictador ineficiente, que rápidamente introdujo cambios en materia de política monetaria, los cuales pusieron en marcha el acentuado desastre económico que Argentina ha venido sufriendo estos últimos años.
La reforma principal introducida por Perón, poco después de asumir el cargo como Presidente constitucional, fue la de implantar la restricción crediticia para fines productivos y la de elevar substancialmente las tasas de interés bancario.
Esta política, dicho sea de paso, coincidía plenamente con las recomendaciones que poco después el profesor Milton Friedman, un economista sionista de la Universidad de Chicago y ganador del premio Nobel, puso en marcha como la mejor receta “monetarista” para combatir la inflación en cualquier país del mundo.
Pero esa no fue la única coincidencia entre Perón y los sionistas y masones, durante sus diez años de gobierno, entre 1946 y 1955. El –por ejemplo- designó al asumir la presidencia, como Ministro del Interior (el más alto cargo político de su gabinete) al judío-sionista Angel Borlenghi, un dirigente obrero de segunda o tercera categoría que no había tenido significación alguna en el ascenso de Perón al poder; sin embargo, ese personaje fue mantenido en tan importante cargo prácticamente hasta que manifestado como un sostenedor de la educación moral, católica, en las escuelas lentamente se apartó de esa posición después de algunos años, y se convirtió en gran responsable de la persecución y encarcelamiento de muchos sacerdotes católicos en todo el país, así como de la quema de varias de las más importantes iglesias y reductos históricos del catolicismo en Buenos Aires, en junio de 1955.

Abrumadora influencia sionista en Argentina, en las últimas cuatro décadas.
El derrocamiento de Perón, en septiembre de 1955, de ningún modo significó que la influencia sionista dejara de jugar un rol predominante en los gobiernos que lo sucedieron.
Por el contrario, podemos afirmar que esa influencia no solo continuó, sino que se acrecentó considerablemente. Y aun sostener que este es el común denominador de los gobiernos que ha tenido la Argentina en las últimas décadas: sean ellos militares o civiles, peronistas o antiperonistas (radicales, por ejemplo, como los que gobiernan hoy, encabezados por el presidente Alfonsín).
Como consecuencia de ello y en relación con la política económica, ningún gobierno ha cambiado, desde 1955 hasta el presente, la funesta estrategia de mantener “drásticas restricciones crediticias y altas o muy altas tasas de interés bancario”, sin importarles los efectos catastróficos de esta política en la producción nacional.
A comienzos de este año, 1987, escribí un artículo para el Boletín de Educación Económica, publicado trimestralmente por el Instituto Norteamericano de Investigaciones Económicas, con sede en Barrington, Massachusetts.
El artículo tiende a ilustrar, sobre la base de la experiencia argentina, acerca de la “conspiración económica” encaminada a obtener el control mundial global, que los banqueros internacionales están llevando adelante, bajo el liderazgo de David Rockefeller y su “COMISION TRILATERAL”. He aquí algunos párrafos del referido artículo:
“Tal como explico en mi libro, Teoría Cualitativa de la Moneda, ed. Fuerza Nueva, Madrid, 1982, Argentina se desempeñó muy bien –en cuanto a crecimiento económico- a lo largo de más de un siglo (1830- 1945), a pesar de su definida condición de “país agrícola” (productor de granos y carnes), prácticamente desprovisto, hasta la Gran Crisis Mundial, de ninguna industria significativa.
No cabe la menor duda de que la razón esencial de ese excelente y duradero desempeño económico (firme crecimiento del producto nacional real y notable estabilidad de precios) fue la abundancia del crédito, otorgado por el sistema bancario, a muy bajas tasas de interés (muy rara vez por encima del 4 % anual, pero frecuentemente por debajo de ese límite).
Durante ese prolongado periodo, hubo abundantes “desarreglos fiscales”, ello es, déficits presupuestarios del gobierno y emisiones de papel moneda destinados a cubrirlos. Ello no obstante, el crecimiento productivo y la estabilidad de precios siguieron su curso sostenido.
Hacia 1946, coincidiendo con el acceso de Perón al gobierno constitucional, se dispuso un drástico giro en la política monetaria: a partir de entonces, la restricción crediticia y el aumento de las tasas de interés fueron implantados sistemáticamente, basados en la causal de que el año anterior (1945), por primera vez en más de un siglo, había ocurrido un incremento del “índice de precios” próximo al 20 %, pero que no llegaba a ese límite.
Después de 1946, la tasa de inflación mantuvo su nivel o creció más aún. No obstante el hecho de que la política de dinero (crédito) escaso y caro no trasuntaba resultados favorables, la actitud de las autoridades económicas fue la de permanecer en el mismo rumbo: cada día dinero o crédito más escaso y más caro, supuestamente para curar la inflación y la desocupación, aun cuando –como decimos en castellano- el remedio fuera peor que la enfermedad.
Después del derrocamiento de Perón en 1955, cuando la Argentina se asocia al Fondo Monetario Internacional (1957), esta institución presionó para endurecer esta desastrosa política. La restricción crediticia –a través del sistema bancario- fue reforzada en todo el país y las tasas de interés que aplicaban los prestamistas no bancarios (las compañías financieras habían aparecido por doquier, luego de la restricción crediticia bancaria iniciada en 1946) alcanzaban normalmente al 1 o 1,5 diario.
A pesar de todas las restricciones crediticias y monetarias aplicadas hasta entonces, hacia el comienzo de la década del 70 la situación se tornaba cada vez peor: la tasa de inflación promedio, por ejemplo, 1973/1975 sobrepasó del 400 al 500 % por año. La quiebra de empresas aumentaba sin cesar, las tasas de desocupación eran extremadamente elevadas, a pesar del hecho de que, entre 1950 y 1970, de 2 a 3 millones de personas habían abandonado la Argentina, en busca de trabajo y/o un nivel de vida soportable en el extranjero.
Hacia 1976, aun se avecinaba lo peor. Ese año una Junta Militar tomó el poder y designó a José Martínez de Hoz como Ministro de Economía. Este individuo, profesor de la Facultad de Derecho y proveniente de una familia adinerada, resultó un representante sin disimulo de David Rockefeller y su conclave de banqueros internacionales.
El amplio apoyo brindado a Martínez de Hoz por la camarilla militar que estaba en el poder, le permitió llevar la política de “dinero escaso y caro” hasta sus peores extremos. De 1976 a 1981, mientras él condujo la economía de la Nación, las tasas de interés bancario superaron con frecuencia el 400 y el 500 % anual. El capital especulativo extranjero acudió a raudales a la Argentina y algunos miles de millones de dólares provinieron de la bolsa de David Rockefeller. Mientras tanto, exclusivamente para operaciones cambiarias, se mantuvo la moneda nacional fuertemente sobrevaluada, lo cual dificultó gravemente las exportaciones argentinas y facilitó al extremo las importaciones. Para poder mantener ese esquema en funcionamiento, Martínez de Hoz contrató préstamos a sus amigos, los banqueros internacionales, por 30.000 millones de dólares. Y ese es, dicho sea de paso, el origen de la “deuda externa” argentina.
Hiperinflación, descalabro productivo, desocupación y fuerte endeudamiento externo, fueron los resultados de esa vergonzosa maquinaria de subordinación a los dictados de los banqueros internacionales y del socio de estos, el Fondo Monetario Internacional.
Hacia fines de 1983, los militares transfirieron las riendas del poder a un gobierno democráticamente elegido. Pero las características principales de la política monetaria permanecieron intactas, hasta el día de hoy.
Los sobornos y las presiones, administrados por los financistas internacionales, parecen ser un factor tan penetrante con los dictadores militares corruptos como con los gobernantes democráticos corruptos. Este es un hecho que cada día se torna más evidente en nuestro Mundo Occidental. Y tal vez sea la razón por la cual hemos venido sufriendo –durante más de cuatro décadas- esta política suicida, que es buena para los banqueros internacionales y mortal para el pueblo argentino.
Ahora bien, uno puede preguntarse si esta terrible decadencia, desde 1946, puede deberse con exclusividad a la actitud débil y/o a la pura estupidez de los argentinos. Aunque yo lamentablemente debo reconocer que ha existido una dosis de ambas cosas –debilidad y estupidez- de parte de muchos de mis compatriotas, también debo manifestar que el sionismo ha usado eficientes armas complementarias, a fin de obtener los dividendos económicos y financieros, así como el control aludido anteriormente. A estas armas nos referiremos a continuación.

Democracia, dictadura, medios masivos de comunicación y terrorismo, como herramientas complementarias de la estrategia económica y financiera sionista.
En mi opinión, la dirigencia sionista no tiene escrúpulos en cuanto al uso de cualquier instrumento político –no interesa cuan horrible pueda ser- a fin de alcanzar sus metas económicas y financieras.
Sobornar a un dictador y a sus colaboradores inmediatos puede parecer más fácil que sobornar y controlar la cúpula de los partidos políticos, bajo una democracia liberal. Sin embargo, la realidad ha demostrado que la democracia liberal puede ser más conveniente, a través de la financiación y el soborno de la dirigencia de todos los partidos, puesto que un dictador o una camarilla dictatorial, puede no ser enteramente confiable, en especial si el dictador pretendiera, eventualmente, prestar alguna atención a las masas y algún “apoyo popular”.
En mi más reciente libro, “Jesucristo nazi-fascista”, explico con algún detalle cómo y por qué la democracia liberal se adapta mejor a la estrategia sionista, aunque en Argentina ambas, dictaduras y democracia liberal, hasta ahora, han servido por igual a los propósitos del sionismo.
En líneas generales, el más poderoso instrumento complementario del control económico y financiero que el sionismo está logrando rápidamente sobre el mundo entero, es su virtual monopolio, tanto nacional como internacional, de los “medios masivos de comunicación”.
La Argentina muestra en la actualidad el grado de perfección alcanzado por el sionismo en su casi completo control de los medios nacionales de comunicación. En este país, que es el mío, hay un gran número de estaciones de radio y canales de televisión que son públicos, vale decir, de propiedad del gobierno. Esto, en gran medida, facilita la tarea de dominación sionista, porque el sionismo controla al gobierno y, por ende, controla todos los medios de que el gobierno es propietario.
En lo referente a los “medios” de propiedad privada, el problema también resulta relativamente fácil, puesto que la mayoría de los gastos en propaganda son efectuados actualmente por grandes empresas multinacionales y por bancos y compañías financieras, prácticamente todos ellos controlados por los sionistas; por consiguiente, tales entidades pueden interrumpir el otorgamiento de propaganda pagada a cualquier medio de comunicación que no preste atención a sus “sugerencias”.
En la Argentina, por ejemplo, desde 1946, nadie que estuviera privado de la aprobación de la camarilla sionista dominante ha tenido la menor posibilidad de ser incluido en un diario de mucha circulación, menos aun si el candidato era conocido por sus opiniones críticas respecto de las felonías sionistas.
Pero el sionismo puede ir aún mucho más lejos. Su dirigencia puede desacreditar o calumniar personas, cualquiera sea su respetabilidad, con la seguridad de que ellos no serán enjuiciados o penados por ese motivo.
He aquí una prueba práctica: en mayo de 1985, “Clarín”, el diario de Buenos Aires con mayor circulación, se despachó acusando al Dr.  Beveraggi Allende, ello es, al que habla, de “echar a estudiantes judíos del aula en que dictaba clases, en la Universidad de Buenos Aires”. Esta acusación, absolutamente falsa, fue difundida a través de todos los medios masivos de comunicación, incluyendo diario y televisión, por todo el territorio nacional. Yo ni siquiera intenté demandar a los responsables ante los tribunales, porque descontaba que no obtendría ninguna satisfacción o reparación en respuesta a una agresión tan injusta.
A través de lo explicado hasta este punto, el poder de control alcanzado por el sionismo en Argentina resulta verdaderamente dramático: 1) por una parte, el predominio económico-financiero logrado por medio del soborno a dictadores y políticos por igual, en colaboración con la poderosa y bien publicitada red de banqueros internacionales y agencias mundiales asociadas a ellos; 2) el casi completo monopolio de los medios masivos de comunicación, lo que les permite imponer los criterios supuestamente científicos del sionista Milton Friedman y su “monetarismo”, como una receta “curalotodo” contra la inflación y la desocupación, aun cuando esta propuesta mágica sea la mejor sugerencia para hundir a tales países en una espiral infernal de pago de intereses y endeudamiento externo.
Y permítanme recordarles, Señores, que no me estoy refiriendo a una hipótesis abstracta, si no a la triste y concreta experiencia de mi propio país, una nación prospera y progresista hasta hace 40 años, que ha sido reducida en ese lapso a la miserable condición de país deudor y subdesarrollado.
Y puedo añadir que el sionismo ha probado disponer de muchas herramientas complementarias, en apoyo de sus planes opresivos y destructivos. De estas, mencionaré solamente una, extremadamente perversa pero también extremadamente eficiente. Y me estoy refiriendo al terrorismo; al terrorismo en gran escala y altamente organizado, como aquel en el cual los israelíes han probado al resto del mundo ser verdaderos maestros. Y el terrorismo de esta naturaleza puede servir a diversos propósitos estratégicos y tácticos, como se ha puesto en evidencia en la Argentina, donde dirigentes intelectuales y prácticos del terrorismo subversivo incluyen nombres de fama mundial, como los del periodista Jacobo Timerman, y del banquero David Graiver.
El terrorismo manejado por el sionismo fue utilizado en la Argentina para “desestabilizar” gobiernos, tanto militares como democráticos-constitucionales, en las décadas de los años 60 y 70; y también para promover la ideología marxista, pero así mismo para impulsar una “guerra psicológica” de vastos alcances, dentro y fuera del país, destinada –por ejemplo- a culpar a los militares de una total insensibilidad por los “derechos humanos”.
Y la dirigencia sionista que respaldó a Martínez de Hoz como “capitoste” discrecional de la economía argentina entre 1976 y 1981, a través del mismo Martínez de Hoz recomendó a la Junta Militar que gobernaba el país en ese momento que no aplicara el procedimiento legal en la lucha contra los terrorista, sino –en su remplazo- la metodología de la llamada “guerra sucia”.
Pero unos años después, los sionistas -en una campaña de alcance mundial- condenaban a las Fuerzas Armadas en su conjunto, por la aplicación de esa técnica que ellos mismos le habían recomendado a la cúpula militar.
En pocas palabras, el terrorismo científico aplicado, asociado o no con la droga (una materia en la cual el sionismo tiene el liderazgo, tal como en Estados Unidos lo ha probado el Executive Intelligence Review, mediante su libro “Narcotráfico Sociedad Anónima”) puede ser usado eficientemente, tanto para eliminar un adversario molesto como para desorientar completamente al pueblo, desviando su atención de cualquier asunto grave por razones tácticas.
Yo he llamado por años la atención de mis compatriotas, señalando que “el destrozo y vaciamiento económico” de la Argentina, por parte de los sionistas, fue siempre acompañado por una intensa actividad terrorista, promovida también por ellos.



N. de la R.: Conferencia leída en el Instituto de Revisionismo Histórico, de los Estados Unidos, los Ángeles, California, el 9 de octubre de 1987. Publicada en Patria Argentina N° 12, octubre de 1987.